27 de marzo de 2011

... Malasia! (tercera parte)


     Un par de horas por rutas impecables seguidas por un camino ascendente de curvas y contracurvas nos permitieron llegar a Tanah Rata, pueblo ubicado en una zona conocida como Cameron Highlands.
     Si bien no resulta nuestro estilo, habíamos reservado un par de camas en un hostel a través de Internet aunque, al llegar al mismo e intentar registrarnos, nos notificaron que un grupo hospedado allí con anterioridad había decidido prolongar su estadía, por ende, no tenían disponibilidad para nosotros. Y cuando ya pensábamos que la mala racha nos había seguido desde Kuala Lumpur, nos informaron que nos habían conseguido compensadamente una habitación privada con dos camas dobles al mismo precio, prácticamente, que lo pautado por una habitación comunitaria… así que nuestra estadía comenzó de maravillas!
     Sin lugar a dudas, Cameron Highlands nos sorprendió! No habíamos imaginado que Malasia nos ofrecería un paisaje montañoso con plantaciones de té sobre sus laderas, un bosque húmedo protegido en altura y pequeñas poblaciones dispersas por sus valles además de un clima fresco que nos sentó fantásticamente!  
     Al igual que los demás pueblos de la zona, Tanah Rata cuenta con una única avenida a lo largo de 800 metros, a partir de la cual surgen algunas pocas calles. Además del encanto que genera su reducido tamaño, posee una oferta de servicios excelente… y una gastronomía que nos resultó sublime! Así Carla arrancó algún que otro día con nasi lemak, desayuno malayo consistente en arroz blanco con salsa picante y pescaditos secos (esos mismos que aparecen amontonados en los mercados) acompañado por té con leche… mientras que Hernán seguía mediodía y noche (mañana y tarde también si fuera por él) con combos de tandoori, un horno donde se prepara un pan símil al árabe y pollo marinado con pimentón. Desde ya que probamos otros platos como claypot, murtabak, roti y thosai, habiendo sido claramente aquéllos de influencia india nuestros preferidos.
     Ahora bien, a fin de conocer algunos atractivos algo distantes dentro de Cameron Highlands, decidimos acertadamente contratar una excursión que resultó excelente. Así visitamos plantaciones de té que crean un paisaje alucinante. Aprendimos –aunque hubiéramos podido adivinar– que forman parte de capitales extranjeros (ingleses que llegaron tras tierras prósperas que supieron explotar al igual que a la mano de obra que importaron de India) así como sus modestas fábricas donde se producen grandes cantidades de té. Posteriormente nos dirigimos al bosque húmedo donde, haciendo honor a su nombre, la visibilidad se reduce considerablemente cuando su humedad comienza a ser condensada por el calor del sol. Y, por último, pasamos por un insectario, reptilario y mariposario donde conocimos “más de cerca” algunas varias especies que abundan por estas zonas.
     Sinceramente nos sentimos tan a gusto en Cameron Highlands que decidimos alargar nuestra estadía y aprovechamos para caminar de pueblo en pueblo, atravesando zonas más o menos boscosas; visitamos huertas y plantaciones de frutillas, entorno a las cuales hay montados exagerados negocios de merchandising, e incursionamos por otras plantaciones de té. Además aquí festejamos nuestro segundo cumple-mes viajando.
     Y después de haber redefinido nuestro itinerario, nos encontrábamos dispuestos a continuar viaje hacia nuestro próximo destino, Penang, adonde supimos no llegaríamos sino una vez anochecido… inquietante aunque ya parte de nuestro viaje y del próximo capítulo.

Carla & Hernán