31 de marzo de 2011

... Malasia! (cuarta parte)


     Nuestro bus partió en horario desde Tanah Rata y, tal cual previsto, la noche llegó antes que nosotros a destino. Dudando aún si se trató de un hecho afortunado o no, el chofer no nos dejó en la terminal de ferries sino que cruzó por el destacable puente que une a la isla de Penang, nuestro objetivo, con el continente, dejándonos en la terminal de ómnibus –bastante lógico, no?–, la cual dista a varios kilómetros de la zona donde pensábamos alojarnos (justamente a metros de la terminal de ferries). Por tal motivo, no tuvimos alternativa más que optar por nuestro primer taxi durante nuestro viaje a fin de llegar al casco histórico de Georgetown donde nos repartimos nuestras clásicas tareas: Carla quedó a cargo de los bártulos mientras Hernán salió en busca de un lugar adonde dormir, encontrando un hostel que, si bien excedía un poco nuestro presupuesto para alojamiento, nos conquistó: una casa vieja adorablemente reciclada que resolvía de sobremanera varias de nuestras necesidades –habitación con aire acondicionado, camas con luz y mesa independientes, duchas con agua caliente, wi-fi, agua de filtro ilimitada y un desayuno que nos sirvió de almuerzo–.
     Una vez asentados, dedicamos nuestro tiempo a conocer Georgetown. Penang, al igual que Singapur, funcionó como puerto estratégico entre Asia y Europa y, sin lugar a dudas, su arquitectura y su infraestructura así como su parque automotor denotan sus tiempos de gloria. Su casco histórico resulta inmenso (más de 250 hectáreas), ha sido muy bien preservado y ni siquiera ha sido contaminado visualmente (no existe ni un solo edificio que sobresalga en altura). A su vez, alberga distintas zonas como, por ejemplo, las omnipresentes Chinatown y Little India, y un área ribereña de la cual atrajo nuestra atención un antiguo muelle de madera, cuyas barracas son hoy viviendas. Además Georgetown cuenta con muchísimas mezquitas igualmente templos hindúes, budistas y, considerando la presencia histórica europea, iglesias también.
     Por su parte, dado que se jacta a Penang de ser la meca gastronómica de Malasia y, tras nuestra experiencia en Cameron Highlands, llegamos entusiasmadísimos (particularmente Carla como fuera de suponerse) aunque terminamos desilusionadísimos y sentimos que Penang quedó culinariamente en deuda con nosotros.
     Si bien la lluvia venía siendo una amenaza latente, se concretó propiamente durante nuestra estadía en Georgetown y, lamentablemente, logró arruinar algunos de nuestros planes de visitas alrededor de la isla. De hecho, no sólo afectó nuestro presente sino que además puso en duda nuestro futuro ya que resultó igualmente copiosa al norte de Malasia y sur de Tailandia, o sea, nuestro rumbo, en efecto, las rutas fueron cortadas y los servicios de trenes, interrumpidos debido a inundaciones (lo cual no nos afectaba aunque sí nos daba una idea de su magnitud). Asimismo el pronóstico del clima para las próximas semanas no resultaba muy alentador. De esta forma, prosiguió una tarde de charlas entorno a ideas, algunas bastantes locas, sobre cómo continuar nuestro itinerario aunque decidiendo, finalmente, no interrumpir nuestros destinos y seguir viaje hacia al norte siendo nuestra siguiente parada Pulau Langkawi, isla malaya aunque más cercana a Tailandia (algo así como infiltrada al vecino de arriba), despidiéndonos, por algún tiempo, del continente.

Carla & Hernán