30 de julio de 2011

... Cambodia! (última parte)


Un viaje de cuatro horas en ómnibus nos depararía antes de llegar a Sihanouk Ville, donde, una vez arribados, optamos por dos moto-taxis para que nos condujeran a Ochheuteal Beach, una de las cinco playas que forman parte del área. Desde ya que nuestros conductores ignoraron nuestro pedido y decidieron depositarnos en el lobby de uno de los hoteles donde poseían comisión y, dado que aquel no resultó de nuestro agradó, Hernán salió a la búsqueda de alojamiento, hallando uno ubicado a unos 200 metros del anterior y unos 300 metros de la playa.
Ochheuteal Beach nos gustó mucho: sus playas son amplias y limpias y su oferta de servicios muy completa. Sin embargo, nuestra estadía no resultó idílica ya que, lamentablemente, no hubo ni un solo día de sol: las nubes, las lluvias tropicales y los vientos alternaron su protagonismo, no obstante, no lograron desanimarnos para pasear y, cuando fuese necesario –o no– acompañar nuestros resguardos con cervezas y comida… comida! Aquí nos reencontramos con nuestras incipientes panzas ya que aprovechamos para degustar algunas especialidades playeras como aquellos, ya sean asiáticos u occidentales, aunque siempre gigantescos platos que nos preparaba Rose, una camboyana que poseía un restaurante justo al lado de nuestro alojamiento.
Igualmente no todo resultó “comida” ya que, una noche, quisimos probar nuestra suerte en “Fortuna”, uno de los casinos de Sihanouk Ville. Así ingresamos y, orgullosos de nuestro presupuesto (diez dólares), visualizamos nuestro objetivo, una máquina tragamonedas cuyas apuestas equivalían a diez centavos de dólar e, ignorando al europeo que, sentado junto a nosotros, trababa su máquina con escarbadientes para limitarse a introducir billetes de cien dólares cuando fuese necesario, comenzamos a jugar y, al cabo de unos minutos, nuestra máquina nos regaló montones y montones de monedas virtuales que sumaron un total de treinta dólares. Así que felizmente nos retiramos y dirigimos, posteriormente, a disfrutar del premio, claro está, en el restaurante de Rose!!!
De esta forma, no sólo transcurrieron nuestros días de playa sino, también, nuestros últimos días en Cambodia. Ahora nos preparábamos para dirigirnos a la República Democrática de Vietnam, país que despierta grandes expectativas y que marcará el fin de nuestro paso por Sudeste Asiático.

Carla & Hernán